En busca de mi jardin interior
Vi este cuadro hace poco (del 1530!!) en el Thyssen de Madrid y me llamo mucho la atencion. Arriba en alto dice> “Ninfa de la fuente sagrada, no interrumpas mi sueño: descanso.”
Para empezar, que es un jardin? Y, quiero dejar muy claro que el texto a continuacion, lo he escrito del tiron sin usar a la chatty** SOLO PARA LAS TILDES que en mi teclado no soy capaz de ponerlas, no se por que...
Y que tecleo desde la ignorancia. xoxo Cris
**como algunos llaman a chatgpt
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¿Por qué el jardín?, me preguntó un maestro del paisaje.
¿Por qué te quieres dedicar a eso?
Me da la sensación de que he ido (o voy) siempre detrás de algo, y hace poco me he dado cuenta de que lo que llevo buscando desde hace mucho tiempo es mi “verdad”. Y parece (que por ahora) —digo por ahora porque todo está en constante movimiento, flux— acepto que mis pensamientos se transforman e intento no aferrarme a mis ideas, ya que cambiando de contexto o perspectiva se ven las cosas de otra manera…
Vuelta al tema, mi verdad, pues parece que la he encontrado, y me ha llenado de una paz que ni yo me lo creo. Como el alquimista que buscaba su tesoro y se da cuenta, después de un largo viaje, de que lo que andaba buscando estaba siempre dentro de él. También creo que todo es mucho más simple de lo que lo hacemos. Nos complicamos la vida constantemente. Pero está guay parar un segundo, dar un paso atrás y ver las cosas de otra manera, darse cuenta de que está en nuestro control cómo nos tomamos la vida, y que tenemos el poder de elegir cómo afrontar lo que va transcurriendo.
Durante varios años tenía muy claro que me quería dedicar al paisajismo. Me enamoré de este sector durante la universidad, en un proyecto del último curso, donde nos asignaron diseñar un jardín en una casa de campo. Tuve aquí la oportunidad de indagar y de descubrir un mundo muy bonito. En mi proyecto propuse un jardín circular, sin darme yo cuenta en el momento de que mi vida me inspiró inconscientemente, llena de ciclos que empiezan, terminan y vuelven a empezar, con una perspectiva de la vida muy optimista, sacándole el aprendizaje a cualquier evento y tomándolo como una lección valiosa.
El jardín circular estaba dividido en cuatro módulos. El primero, la vida. Aquí tenía una fuentecilla de agua, ya que el agua es vida. El segundo módulo, el crecimiento. Aquí propuse un huerto, una plataforma para practicar yoga y meditación rodeada de flores. En el tercer módulo, la muerte. Me hice su amiga y le perdí el miedo. A veces vuelve. O, más bien, a veces se va…
En este módulo propuse un espacio en forma de círculo, un poco sumergido, donde se podrían hacer hogueras, contar historias alrededor del fuego y mirar las estrellas. En el último módulo estaba el renacimiento: un pequeño invernadero con brotes nuevos y el compost (del huerto y las cenizas del fuego) para dar vida a nuevas plantas. No sé dónde leí que la energía no se puede destruir, sino que se transforma. Me parece que se puede aplicar a la muerte y le quita algo de peso al dolor.
Pues bueno, ese fue mi comienzo (comienzo de algo que realmente parece que no ha empezado jajajaja), en 2020. Dos años más tarde reconecté con esta idea y me sumergí más en el mundo, con cursos, libros y pasando más tiempo fuera y en jardines. No fue hasta hace poco que, reflexionando, me di cuenta de lo especial que fue ese proyecto. Lo diseñé intuitivamente, sin conocer prácticamente nada del mundo del jardín.
Esto me lleva a la pregunta que me hicieron, que me dio mucho en qué pensar. ¿Por qué el jardín? Sabía que me gustaba, cuanto más descubro más me emociona (su historia y simbologia en el tiempo es brutal), pero no me había parado a pensar en el porqué. Y la respuesta salió por sí sola.
El jardín me llama por la conexión con la naturaleza, con lo libre, lo primordial, lo que está en constante evolución, crecimiento y reciclaje. Por los sentimientos de paz y conexión que transmite (venimos de la naturaleza y muchas veces se nos olvida; cuando sentimos esa conexión, una pequeña luz se enciende y nos avisa de que pertenecemos aquí, a la vida viva).
Hablé algo de esto en otro blog que escribí, link aquí… y siento que voy siempre buscando esas conexiones: con los espacios, con las personas, con las personas y el espacio. Y pensando en nuestra historia, el contar cuentos ha sido siempre —igual que la expresión artística en cuevas, o el bailar y cantar— muy importante, y parte de cómo conectamos con los demás.
Entonces me di cuenta de que una de mis verdades —tengo varias— es la conexión. Ya sea con una persona, un espacio, el más allá, lo inexplicable o todo a la vez.
Recapitulando, mi verdad incluye lo primordial, la conexión y, diría, el subir el anima: del espacio, de la gente, del suelo… intentar que el mundo sea un poco mejor, por lo menos esa es la intencion.... no siempre se da.
Por eso he decidido dejarlo todo e irme al campo (si fuera mas valiente lo haria), a regenerar la tierra, sentirme conectada y, a la vez, seguir con mis proyectos creativos que puedan englobar all of the above. Madre mía. A veces me rallo y pienso: ¿estaré delusional?
Y por eso creo que también es muy importante fluir. Intentar conectar con lo que te llena, tu propósito, y con eso fluir. Marcando objetivos, pero también disfrutando del dejarse llevar, del momento, y de tener los ojos abiertos para las senales que te van iluminando y dándote a entender que vas por el buen camino. Parece que me contradigo un poco tambien, de eso hablare mas adelante, pero algo menciono en el link ese que he mencionado antes.
Algún día estaremos —tú, querido lector, y yo— muertos, y nada de esto importará demasiado.
¿Y ahora que? Pues con esto y un bizcocho, los Lunis y los niños nos vamos a la camaaa. Con una manzanillaaaa
PD: ¿tu verdad cuál es? A y bueno no he hablado del jardin interior, otro tema para otro viernes por la noche a las 23.54h jajaja




